La Pradera Sin Ley

La Pradera Sin Ley, también conocida como la pradera sin madre evoca una época de grandes descubrimientos que serán redesvelados a través de este blog. Todo lo que aquí se describirá tuvo existencia real (aunque fuera por momentos).

9.6.06

V, el videojuego


Una raza de malvados y reptilianos alienígenas, los Visitantes (por eso lo de V, les venceremos en la lucha final los hombres lagarto… victoria final) están intentando hacerse con el planeta, como los americanos (es lógico, y tenían que haber empezado por España por aquello de que a los lagartos les gusta ponerse al sol). Los humanos, con Michael Donovan como líder de la resistencia (y personaje al que manejamos en el juego) van a destruir la nave nodriza de los extraterrestres poniendo bombas en los puntos clave de la misma.

Y ustedes pensarán que los visitantes como están todo el día comiendo ratones (lease hamburguesas del McDonalds) son gilipollas. Pues no. Se les ha ocurrido plagar la nave de robotines de destrucción masiva para prevenir visitas como la nuestra (o la de mr. Donovan), pero no debe dárseles muy bien la robótica con esas manos de lagarto y sólo han desarrollado 4 tipos de maquinillas que pululan a lo largo de la nave pa joder la pava. Son las siguientes:

1) Vigilantes - Estos son los que te van siguiendo y si te pillan dan aviso de que andas por ahí, pero la verdad es que mucho mucho no hacen.
2) Bedeles - Son roboces inofensivos; hacen que hacen cosas por la facultad, digo por la nave.
3) Porteros 3x4 – Están detrás de las puertas y son de los más grandes, si te pillan la has cacao porque con calcetines blancos no pasas a la discoteca por mucho que conozcas a Pocholo.
4) Seguratas – Temidos como los jinetes del apocalipsis (ese que empezamos el otro día) son rápidos y peligrosos, sobre todo los que tienen pistola y se la llevan luego a casa cuando terminan su jornada de trabajo en la nave nodriza.

Todas estas máquinas están previamente electrificadas, y son como los marines (los que no han hecho ese cursito de ética de 5 horas que les va a dar Fernando Savater, sólo hay que ver a su hijo) porque dan descargas eléctricas a todo lo que se menea de cerca. La descarga de la risa, eh….



Abajo de la pantalla hay tres monitores. El de en medio dice cuantos puntos llevamos en el juego. El de la izquierda hace que nos enteremos de las órdenes que tienen los robots que están cerca y se ven los partidos del mundial y los canales del Digital +. En la de la derecha hay una especie de calculadora de euros que en lugar de números tiene doce teclas, porque los alienígenas no tienen cuentan con base decimal sino con base 6 (¿pero a quién se le ocurriría poner esta tontería?

La dinámica del juego consistía en ir abriendo puertas a base de meter códigos de los que decodificaban canal + y ver si así se abren las puertas para ir poniendo las bombas. A todo esto en un tiempo limitado. También hay puertas de teleportación que te llevan de un nivel a otro de la nave (con lo barato que hubiera sido poner un ascensor normal).


En su momento el juego fue recibido bastante bien, imagino que por el fervor que causaba la serie (qué decepción me llevé cuando fui al circo a ver a los de V, es que el circo que iba a mi barrio era muy original). Puntuaciones entre 7 y 8 sobre 10.

El juego ha perdido mucho con los años, porque la jugabilidad que presenta es más bien poca. La historia no tiene ninguna relevancia en el desarrollo del juego. Una licencia más que fue desaprovechada (las comentaremos más escandalosas) por Ocean en el año 1986.

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